El nacimiento del mundo moderno (1780–1914)

Notas de historia global para pensar el presente

Entre fines del siglo XVIII y los primeros años del siglo XX, el mundo atravesó una transformación radical. No se trató simplemente de una sucesión de eventos, sino de un verdadero reordenamiento global que sentó las bases del mundo en el que vivimos hoy.

Este artículo sintetiza algunos de los grandes procesos de esa época de cambio: las revoluciones, el ascenso del capitalismo, la expansión imperial y el surgimiento de nuevas identidades políticas y culturales. Siguiendo la mirada de historiadores como C.A. Bayly, E. Hobsbawm, Niall Ferguson, D.K. Fieldhouse y A.G. Hopkins, repasamos las claves del nacimiento del mundo moderno.

De un mundo agrario a un sistema global

En 1780, la mayoría de la población mundial era campesina. La vida giraba en torno a las estaciones, los cultivos y las jerarquías tradicionales. Los grandes imperios agrícolas —como China, India o el Imperio Otomano— organizaban sus sociedades sobre la base del poder local, la religiosidad y una economía de subsistencia.

Aquel orden comenzaría a desmoronarse con fuerza pocas décadas después.

La doble revolución: industria y ciudadanía

Dos procesos marcaron el inicio de la modernidad: la Revolución Industrial en Gran Bretaña y la Revolución Francesa en 1789.

La primera cambió la forma de producir, vivir y trabajar. La segunda cuestionó el orden político y abrió paso a nuevas ideas de legitimidad basadas en la soberanía popular, los derechos del hombre y la ciudadanía.

Ambas revoluciones se expandieron globalmente, por imitación, conflicto o conquista.

El ascenso del capitalismo y la desigualdad

Durante el siglo XIX, el capitalismo se consolidó como sistema dominante. Nuevas tecnologías como el ferrocarril, el telégrafo y el barco a vapor redujeron tiempos y distancias. Europa, y luego Estados Unidos y Japón, se convirtieron en núcleos industriales y financieros.

Pero ese crecimiento trajo consigo desigualdades profundas: entre clases sociales, entre regiones y entre imperios y colonias.

Imperios: control formal e informal

Hacia 1914, Europa controlaba más del 80% del planeta, mediante colonias o formas indirectas de dominación económica.

El imperialismo se justificaba con argumentos racistas, religiosos o civilizatorios, pero también respondía a necesidades concretas: materias primas, mercados, rutas estratégicas, prestigio.

La expansión no fue un proceso homogéneo ni necesariamente planificado. En muchos casos, fue respuesta a conflictos locales, crisis políticas o deseos de control geopolítico.

Nacionalismos, resistencias y nuevos actores

Desde fines del siglo XIX, comenzaron a emerger movimientos nacionalistas en colonias y semicolonias.

El telégrafo y la prensa conectaron luchas desde India hasta Irlanda, desde Egipto hasta China.

El caso japonés fue clave: al vencer a China (1894) y a Rusia (1905), Japón mostró que el dominio occidental no era inevitable. Su ascenso sacudió las certezas del sistema eurocéntrico.

1914: la gran explosión

Las tensiones acumuladas —económicas, políticas, militares— estallaron en 1914 con la Primera Guerra Mundial.

Lo que comenzó como una guerra europea se volvió rápidamente un conflicto mundial. Fue, como dijo Lenin, una guerra imperialista, resultado de más de un siglo de competencia global y desigual desarrollo.

¿Qué herencias siguen vivas?

Muchos de los elementos centrales del mundo actual —los Estados modernos, la ciudadanía, la globalización, el capitalismo, las tensiones imperialistas— tienen su origen en este período.

Entender cómo nació el mundo moderno es también una forma de preguntarnos por qué vivimos como vivimos. Y quizás, de imaginar cómo podríamos vivir de otra manera.

Bibliografía consultada:

Bayly, C.A. (2004). El nacimiento del mundo moderno: 1780–1914

Hobsbawm, Eric. La era de la revolución / del capital / del imperio

Ferguson, Niall. La economía europea en el siglo XIX, en El siglo XIX, ed. Blanning

Fieldhouse, D.K. La expansión de Europa 1830–1914

Hopkins, A.G. Imperialismo e imperio, en El siglo XIX, ed. Blanning

Texto editado por @Internacionalizarse


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